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Frases con actitud positiva.

El deseo es el punto de partida del logro, no la esperanza, sinó un profundo deseo que trasciende todo. Napoleón Hill.
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Cadena de favores

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 El auto de un periodista es chocado por otro que huye de la policía. En medio del lamento, un extraño se acerca y le regala su Jaguar. Atónito, el periodista primero se niega a aceptar un auto como obsequio pero después se da cuenta de que si rastreara el motivo para tal desprendimiento voluntario, podría convertirse en una buena nota.

 

Por otra parte, Trevor (Haley Joel Osment) es el hijo de una esforzada madre (Helen Hunt) que asiste a una escuela pública en Las Vegas. Un profesor nuevo (Kevin Spacey), con la cara marcada por quemaduras, invita a los alumnos a pensar y les pide que trabajen sobre una consigna que tiene mucho de utópico pero no por ello irrealizable: una idea que contribuya a cambiar el mundo.

Trevor se decide por la fórmula de la "cadena" en una versión no punitiva, la cual también funciona gracias a la progresión numérica: uno le hace el bien (paga un favor) a tres personas y cada una de ellas a tres más y así sucesivamente. Como nunca se devuelve el favor a la persona de la que se recibió uno, no se corre el riesgo de que la pirámide quede trunca.

Trevor experimenta con su idea: su primer elegido es un desamparado (homeless), el segundo es su profesor y el tercero es un compañero de escuela que habitualmente es maltratado por chicos mayores.

 

Desafortunadamente, la realidad no sabe de ilusiones, ni de optimismos, ni de la tarea de Trevor; por lo tanto, agranda brutalmente la distancia entre los objetivos esperados y los resultados ciertos.

 

La directora es Mimi Leder, una experta en series de televisión ("E.R."), que lleva a cuestas dos fracasos notables como fueron "Impacto profundo" y "El pacificador". Este film se apoya en una novela de Ryan Hayde que comunica (o por lo menos lo intenta) un mensaje de optimismo: el "mundo que existe" se puede cambiar con pequeños gestos solidarios. Leder reconoce en este tema un caldo de cultivo, especialmente propicio, en el que borbotean el sentimentalismo, la emotividad fácil, las lágrimas y algunos valores que andan perdidos en el tiempo del hombre.

La puesta en escena es convincente. Las actuaciones de Kevin Spacey y Haley Joel Osment son excelentes; Helen Hunt lucha por parecer una chica sin cerebro pero el phisique du rol no la acompaña. Tal vez le resulte difícil liberarse del estigma "Mad About You".

Con pericia, Leder (al igual que el gran hacedor del melodrama televisivo: Michael Landon), construye un relato coherente que hilvana las situaciones emotivas descolgadas en el film, aunque exceden por mucho una cantidad saludable. Además, la similitud con la imagen del redentor que expía los pecados del mundo y gracias a ese acto sublime se le otorga otra oportunidad a la humanidad, es innecesaria. Lo común es acudir al mito cristiano aunque no sea la mejor via de salvación.

Pero lo más grave en el trabajo de Leder es que asesta algunos golpes bajos que dejan al espectador en la asfixia crónica. No obstante, y curiosamente, ese texto lacrímogeno -hasta el hartazgo- podría tener un resultado positivo en un contexto sociocultural como el nuestro, en el que la debilidad, el pesimismo y la frustración no dejan ver la punta de la nariz. ¿Cómo?

Si se pudiera "obviar" o "descartar" todo el material de relieve (léase "sensiblería/melodrama") quedaría el mensaje llano, un film con un objeto casi estimulante. Aquello de aportar a un cambio del sistema no es poca cosa y, como lo muestra el film de Leder, no hace falta nada sobrehumano. Eso sí, se necesitan muchas ganas de generar el cambio.

 

 
 
 
 
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